Una habitación de hotel escriturada a tu nombre ante notario e inscrita
con su propia cuenta catastral en el Registro de la Propiedad del país
donde se ubica el hotel. Eres el propietario del inmueble: no es una
participación en un fondo, no es un derecho de uso, no es un timeshare.
Pero no compras solo metros cuadrados. Compras una unidad productiva
dentro de un negocio en marcha; el hotel, operada y gestionada al 100%
por Wyndham. Tú no gestionas nada: la inversión es totalmente pasiva
desde el primer día.
Y a diferencia de una compra inmobiliaria convencional, tu habitación
llega con un compromiso contractual de rentabilidad mínima del 8% anual
desde el momento de la inversión. Un activo tuyo, transmisible y
heredable, que además produce desde el primer día.